ÒSCAR PLAYÀ. RESPONSABLE DEL CENTRO DE CONTROL DE METRO
'El Centro de Control es el cerebro de una red que garantiza la movilidad de millones de personas'
X. Prera.- Si, como dice Óscar Playà, responsable del Centro de Control de Metro, el lugar donde trabaja es el 'cerebro' de la red, él es el cerebro del cerebro. Ordenadores, cámaras y mucho trabajo para intentar que cuando queremos un tren, esté allí. Asegura que con la nueva de la sala de máquinas se han adelantado a las futuras ampliaciones del Metro y se muestra orgulloso de las nuevas líneas L9 y L10, que funcionarán de manera automatizada desde allí, muy cerca del coloso que también será la estación de La Sagrera.
--¿Por qué se amplió el Centro de Control de TMB?
--El nuevo Centro de Control nace con dos objetivos muy claros. Por un lado, para dar respuesta de manera eficiente y segura a la prolongación de las líneas convencionales, que está prevista para los próximos años, se ha creado una nueva organización ampliada. Y por otro, tenemos que hacernos cargo del control de las nuevas líneas automáticas, la L9 y la L10, y todo el proceso de automatización que estamos llevando a cabo en TMB en la L11, que también se controla desde aquí.
--¿Cómo es la organización en este centro?
--La máxima responsabilidad del centro la tiene el supervisor de la sala, que debe garantizar tanto el servicio programado como la gestión de las incidencias que tengamos durante el día. Adjunto al supervisor hay un grupo de coordinadores que velan sobre todo por los temas técnicos de la red. Y, por último, por cada línea de metro tenemos un operador de seguridad que vela por la circulación de trenes y un operador de estaciones que, básicamente, vela por la gestión de todas las incidencias que surjan en la estación, no en los trenes.
--Así, ¿de cuántas personas estamos hablando?
--Actualmente, en un turno de trabajo hay unas 20 personas dedicadas a la gestión de las incidencias, más otras tres de atención e información al cliente, que lo tenemos centralizado. Por lo tanto, 24 horas al día, siete días a la semana y 365 días al año hay aquí un mínimo de entre 20 y 25 personas.
--Y cuando hay una incidencia en alguno de los convoyes de la red, ¿cómo cambia el ritmo de la sala?
--Totalmente. Cuando hay una incidencia, hay una serie de actuaciones muy bien procedimentadas que se llevan a cabo, tanto por parte de los coordinadores como por el supervisor. Si tenemos una única incidencia, todo el mundo se vuelca en ella. El objetivo es acabar con el problema lo antes posible y garantizando al máximo posible la seguridad de las personas.
--Aparte de atender las emergencias y las incidencias, de que más se ocupa el personal de este centro de control?
--Dentro del centro de control tenemos tres pilares: movilidad, seguridad e información. Entonces, dentro de cada uno de estos pilares hay una cantidad de tareas muy importantes para dar un servicio de movilidad segura y para tener al usuario informado en todo momento. Los operadores tienen múltiples tareas: que todos los trenes salgan a hora por la mañana, que en las horas punta la frecuencia de paso sea correcta, la retirada de trenes al final de la jornada? Y, además, velar para que el intervalo que hay entre dos trenes sea el que está programado. Todo esto son tareas de supervisión importante que difícilmente se perciben pero que deben hacerse y se hacen aquí.
--Hablando del futuro que comentabas, ¿qué líneas se remodelarán en un futuro próximo y cómo afectará al centro de control?
--Actualmente, y como hemos dicho, la prolongación de la red de metro de Barcelona viene dada sobre todo por la inauguración futura de la L9, que será automática, y a nivel de control hemos hecho una apuesta muy decidida por esta línea, hemos creado un modelo organizativo nuevo para esta y la L10 que es la automatización en la conducción. Por ello, todas las funciones que actualmente llevan a cabo los maquinistas deberá hacerse desde el centro de control, ayudados por supuesto por sistemas punteros a nivel mundial en nuestro campo.
Por otra parte, se ampliarán algunas líneas convencionales. Por ejemplo, la L-5, que acaba en Horta, irá hasta Vall d'Hebron en 2010 o la L2, que llegará en breve a Badalona Centre. Con este centro de control hemos querido dar respuesta a esta ampliación de las líneas de metro, ya que en algunas líneas tendremos más de 30 estaciones. La ampliación de esta sala ha sido como adelantarse al futuro, se ha hecho una inversión en seguridad y eficiencia muy importante.
--Otra de las mejoras que está previsto introducir, al menos así lo dice el Plan Nacional de Infraestructuras aunque sin poner fechas concretas de aplicación, es la de los metros semidirectos, es decir, trenes que dentro de una línea harán un recorrido determinado por necesidades puntuales. ¿Esto también se hará desde el centro de control? ¿Cómo?
--De hecho, la futura L9 se inaugurará con cinco estaciones, pero cuando tengamos toda la línea y también la L10, el hecho de tener toda la línea automatizada y con unas longitudes considerables, permitirá hacerla muy flexible, hacer diferentes servicios parciales a nivel de servicio comercial dentro de una sola línea. Por ejemplo, podremos dejar un tren desde la estación de Fondo hasta Sarrià, de manera que haya un tren que sólo se detenga en las estaciones que están entre estas dos. Podremos hacer también un itinerario que vaya del Aeropuerto Zona Universitaria en forma de lanzadera. Lo que me comentas de las líneas convencionales, de momento no hay previsto nada.
--Si tuvieras que definir este centro como una parte del cuerpo, ¿con qué lo harías?
--Con el cerebro, creo que es un centro neurálgico de toma de decisiones y debe tener todo muy bien estructurado y procedimentado, porque al final estamos hablando del movimiento y la seguridad de muchos millones de personas.