
--La tesis del libro "Planificación territorial, energía y medio ambiente", presentado hoy y financiado por
--Los objetivos del libro son dos. El primero es describir que se está haciendo en estos momentos en el ámbito de la planificación y las redes de energía a nivel europeo. Una cosa es la planificación energética en el sentido de equilibrio entre demanda y oferta de recursos, y la otra cuestión es cómo esto se traduce en instalaciones i redes que llegan hasta los usuarios finales. Esta segunda actividad se implanta necesariamente sobre el territorio, y esto entra en diálogo con la ordenación de éste. Y cuando desde la ordenación del territorio se están previendo nuevos desarrollos urbanos y nuevas actividades económicas y sociales, también se están generando demandas futuras de energía que habrá que producir y planificar. Y esto es lo que hemos querido analizar.
- Y sostienen que en este punto es clave la colaboración entre administraciones.
- Fundamentalmente, se trata de que este tipo de actuaciones -no sólo en Catalunya sino en todo el Estado y Europa- se han de mejorar y coordinar, probablemente porque esta necesidad de distancia en la planificación se encuentra en todos los sitios porque venimos de tradiciones planificadoras diferentes, y ha llegado un punto en que la complejidad de la sociedad hace que cada vez sea más necesario que este diálogo no se haga sólo al final sino también desde el principio, cuando se planifican las necesidades futuras.
--Por lo que dices, se trata de que esta colaboración entre administraciones, que existe en otros ámbitos como las infraestructuras, se implante en el ámbito de la energía. ¿Hasta ahora que se ha hecho?
- Hay experiencias en diferentes lugares. Por ejemplo, en Catalunya podemos encontrar experiencias satisfactorias. Lo que estamos reivindicando es que las experiencias no sean tanto experimentales sino la norma, y esto significa un cambio de cultura no sólo en la gestión de las administraciones públicas -intervienen Europa, el Estado, los entes autonómicos y locales - sino también de parte de las autoridades energéticas, ambientales, territoriales, económicas y sociales. Todo esto, que viene de tradiciones particulares, se tiene que ir conjuntando porque no hay un hábito suficiente.
--Habla de experiencias satisfactorias. ¿Puede dar un ejemplo catalán?
--En el libro no ponemos ejemplos concretos, pero cuando hay, por ejemplo, un planeamiento urbanístico y ya tiene en cuenta los planos de las redes y los requisitos paisajísticos y ambientales que se necesitarán para la gente que vaya a vivir, estamos ante una buena planificación. Y algunos ayuntamientos ya lo están implantando. Tradicionalmente lo que se pensaba es que todos estos servicios ya vendrían de por sí, se planificaba el crecimiento y el resto ya vendrá. Ahora ya se sabe que no es así y hay que trabajar en ese sentido.
--A nivel europeo, ¿en qué países o ciudades debemos fijarnos?
--En el libro nos hemos fijado en el Estado español como ámbito de interés pero para encontrar referencias útiles hemos analizado cómo está regulado el tema en el Reino Unido, Francia, Alemania y Italia. No los hemos analizado como modelo sino para comprobar tendencias, y la verdad es que los problemas son similares.
Ahora bien, el libro sí hay ejemplos de actuaciones en cuatro municipios (Múnich, Bolonia, Oxford y Dunkerke) que han desarrollado operaciones que desde nuestro punto de vista integran el tipo de actuaciones que planteamos.
--Estamos hablando de un proceso a medio y largo plazo...
--Sí, debe producirse una intensificación de un cambio que ya se nota en el sentido de modificar la cultura de planificación. Primero hay que aceptar la realidad y la existencia de esta cultura de la planificación, que no todo el mundo lo acepta, y luego evolucionar hacia la búsqueda de la máxima coherencia e interacción dentro de los diferentes tipos de planificación.
--¿Y eso no choca con un discurso cortoplacista de la clase política?
--Bueno, la planificación nunca se puede hacer a corto plazo, para que tenga sentido necesita años por delante para poder redactar. Es evidente que esto depende del diálogo entre las partes interesadas, no sólo entre partidos políticos sino también con los sectores privados, las organizaciones sociales, cívicas y económicas, etc. Probablemente en el conjunto del Estado tenemos un déficit respecto a otros países en el sentido de que no estamos tan acostumbrados a ponernos de acuerdo sobre unas bases suficientes a largo plazo. Repito, no sólo entre partidos sino también con la sociedad.
--¿Diferencia Catalunya del resto del Estado?
--Desde el punto de vista del trabajo, Catalunya ha avanzado más en la incorporación de esta cultura de la que hablamos.
--¿Sería necesario un Pacto Nacional de
--En el libro no entramos en este punto. Es evidente que unas bases de consenso amplio en la planificación son necesarias, pero el libro se sitúa fundamentalmente en el estudio de los aspectos técnicos.
--Y las empresas, como Gas Natural, ¿qué papel deben jugar en esta planificación?
--Bueno, una de las conclusiones que se aportan es que en estas tareas de planificación debería haber un diálogo más intenso y más franco entre las empresas de servicio y los planificadores, ya que muchas veces la experiencia práctica de las empresas como Gas Natural puede aportar luz y acierto a las tareas de planificación.







