CP.- La mayoría de vecinos de los pueblos que podrían albergar el cementerio nuclear se oponen a ello. Al igual que en Ascó, los vecinos de Fresno se están movilizando, mientras que en Yebra la noticia ha producido mucha indignación.
Mientras la plataforma CANC organiza una manifestación para este domingo en Ascó en contra de una posible candidatura del pueblo a albergar el cementerio nuclear; los vecinos de los pueblos que también aparecen en las quinielas no se quedan de brazos cruzados.
En la localidad segoviana de Fresno de Cantespino, los vecinos han manifestado su rechazo este jueves a la posible ubicación en este municipio de un cementerio de residuos radiactivos y su centro de experimentación nuclear.
Fresno es una pequeña localidad de 290 vecinos, a los que hay que sumar los más de dos mil vecinos de la urbanización 'Prado Pinilla', situada en este municipio y constituida en entidad urbanística de conservación bajo la tutela del Ayuntamiento de Fresno.
A diferencia de Ascó, Fresno de Cantespino no tiene una central nuclear cercana. El pueblo se encuentra localizado a cinco minutos de Riaza, a quince de la estación de esquí de La Pinilla, a media hora de Segovia y a una de Madrid.
Decepción en Yebra
Por su parte, los vecinos de Yebra (Guadalajara) han mostrado su disconformidad con la decisión de su alcaldía, gobernada por el Partido Popular, de presentarse candidata para acoger el cementerio nuclear.
Yebra se encuentra a pocos kilómetros de la central nuclear de Zorita y hasta el momento es la única candidatura presentada. El pleno del ayuntamiento que ha aprobado la moción, se ha visto asaltado por vecinos del municipio que han entrado con pancartas en contra de la decisión.
Las compensaciones atraen a los ayuntamientos
El almacén nuclear es una instalación destinada a agrupar los residuos atómicos de las ocho centrales nucleares de España, que actualmente los conservan en piscinas junto a sus instalaciones. El complejo ocupará una superficie de 13 hectáreas y supone una inversión cercana a los 800 millones de euros.
El proyecto contempla la creación de entre 300 y 400 puestos de trabajo para la construcción de la planta y unos 100 desde que esta esté en funcionamiento; además del establecimiento de un centro tecnológico de investigación y un parque empresarial.
Estos atractivos económicos han hecho que algunas pequeñas localidades se postulen como candidatas a albergar una instalación que los grupos ecologistas califican de insegura y nociva.