Crisis y reforma del mercado laboral
Francesc Moreno
08/02/2010
11:49
El documento sobre la reforma del mercado laboral presentado por el Gobierno español ha sido bien recibido, con los lógicos matices, por patronal y sindicatos. Como era de esperar ha sido peor la valoración de los partidos de la oposición. Tres críticas: tardía, 'light' e inconcreta, aunque nadie se ha aventurado a proponer medidas alternativas. Antes de analizar el contenido del documento y las críticas a éste, una cuestión previa. No creo que la reforma laboral, necesaria a medio y largo plazo, juegue un papel importante en la salida de la crisis. Los elementos esenciales para la mejora de la situación económica pasan por la recuperación económica mundial, la mejora del crédito en las empresas y los ajustes en el mercado inmobiliario. La primera cuestión se escapa de las posibilidades de un país, pero en las otras dos cuestiones creo que las medidas adoptadas han sido insuficientes, mercado financiero, o nulas, mercado inmobiliario. Las instituciones financieras siguen priorizando ajustar los ratios, retribuir a los accionistas y pagar a sus directivos sobre facilitar crédito y no parece que nada ni nadie vaya a hacerles cambiar sus prioridades. En buena parte porque continúan sin digerir el estallido de la burbuja inmobiliaria que ellos alimentaron, con la connivencia de todos, y de la cual se beneficiaron durante mucho de tiempo. Se han errado las medidas. En lugar de actuar sobre el mercado inmobiliario, por ejemplo creando una agencia pública al estilo sueco que hubiera sacado del balance de los bancos, de manera temporal, los activos de dudoso cobro o llanamente fallidos; se han gastado ingentes cantidades de dinero en medidas paliativas que han servido de muy poco.
Volviendo al mercado laboral, si los empresarios siguen destruyendo puestos de trabajo no es por las deficiencias de nuestro mercado laboral, las mismas que durante años no han impedido crear millones de puestos de trabajo, sino por la falta de expectativas y de financiación para abordar nuevas inversiones. Ningún contrato favorecerá más la contratación que los actuales contratos temporales. Dicho esto, las medidas propuestas por el gobierno son sin duda razonables para hacer un mercado laboral más estable y competitivo y tratar de favorecer la inserción de determinados colectivos en el mercado laboral, a la vez que soluciona algunas disfunciones del actual sistema. Ampliar el contrato de 1997 de 33 días de indemnización, evitar el abuso de la contratación temporal, facilitar el despido por razones económicas, luchar contra el absentismo, favorecer el contrato a tiempo parcial, flexibilizar la vida interna de las empresas, favorecer la contratación de jóvenes o ampliar las funciones de las ETT, son medidas que disfrutan de un amplio consenso entre los expertos. No se trata de cambiar de raíz el sistema de relaciones laborales pero sí de mejorarlo sustancialmente. Las medidas llegan tarde, dicen unos, pero ¿son buenas o malas? ¿Se está de acuerdo o no con ellas? Las medidas son 'light' dicen otros, pero ¿qué se propone, el despido libre? Si es así, que se diga. Las medidas son inconcretas dicen los terceros, pero no se proponen otras y si el gobierno las hubiera impuesto unilateralmente se quejarían de que no hubiera buscado el acuerdo con los interlocutores sociales. Eso sí, aunque no espero milagros, los agentes sociales tendrían que darse prisa en cerrar un acuerdo lo antes posible para sosegar el ambiente y eliminar incertidumbres.