EL PROYECTO DE PAÍS
MANUEL FERNANDO GONZÁLEZ
direccion@pressdigital.es
17/02/2010
00:23
Faltaría más, que Mas o Puig dictasen la estrategia política del PSC y mucho menos la del Govern de la Generalitat. Hacer oposición no significa que quien gobierna, desdeñe todas las proposiciones razonables que le ofrezcas, pero tampoco que lo que tu digas sea verdad de la buena. Es de sentido común que Convergencia i Unió aproveche la cantada de Ernest Maragall para sacar pecho, pero también lo es que el President Montilla se imponga como mejor considere a su Conseller de Educació y sobre todo que los compañeros de partido del “prócer de la fatiga” le canten la caña en la Ejecutiva y que éste rectifique sobre la marcha. Hay quien piensa que la política consiste en hablar solo de las cosas que convienen en cada momento y otros, que creemos que cada uno es libre de decir lo que considere oportuno, que para eso es esclavo de sus palabras. Cuando los ciudadanos vayamos a votar, haremos también lo que más nos convenga, que va, desde ser los primeros en acudir a los colegios electorales, a irse de viaje para demostrar nuestra alergia a los dirigentes políticos. Desde luego, a que se produzca la segunda situación, contribuyen mucho declaraciones como las del líder del “Clan de los eruditos”, pero también la sensación que tienen los votantes de que detrás de la futura gobernabilidad del país, se esconde un probable pacto de la derecha catalana con la que ha llevado el Estatut ante el Tribunal Constitucional. Institución que, por cierto, guarda un sospecho silencio, mientras unos y otros nos liamos a mandobles dialécticos. Y en lo que se refiere al controvertido “proyecto de país” habría que recordar la frase con la que Woody Allen definía una des sus creaciones cinematográficas. “El bebé está bien. El único problema es que se parece a Edward G. Robinson”.