La aprobación de la Ley de veguerías ha despertado reacciones en toda Cataluña. En el Penedès ya han pedido una veguería propia, en la Vall d'Aran se está estudiando si pierden derechos y en Tarragona hay disparidad de opiniones según el pueblo.
Como era de esperar, la Ley de veguerías ha provocado múltiples reacciones por todo el territorio. En la Vall d'Aran los políticos están preocupados por si la veguería les recortará derechos. Por eso pedirán al Síndic de Greuges que analice la ley para garantizar que no recorta los derechos de la autonomía aranesa.
La Vall d'Aran pide una veguería propia y no pertenecer a la del Alt Pirineu. El ejecutivo aranés hará llegar a los grupos políticos catalanes el informe del Síndic para argumentar las demandas aranesas y no descarta tampoco enviarlo a las Cortes españolas.
Comarcas del Penedès
En el Penedès, la Plataforma por una Veguería Propia (PVP) ha reclamado la creación de la vegueria Penedès que incluiría las comarcas del Alt Penedès, Baix Penedès, Garraf y una parte de la Anoia. Aseguran que hay razones "históricas", "culturales" y "sociológicas" para crear esta veguería. También han acusado al Gobierno de actuar de''forma desleal''.
Diversidad de opiniones en Tarragona
En la veguería del Camp de Tarragona el problema reside en la disputa para acoger la capital y en el nombre que debe tener. Desde Reus se reclama una capitalidad compartida, mientras que desde Tarragona se da por buena la propuesta del Gobierno. El eufemismo utilizado para designar la capital, sede institucional, ha gustado a algunos y decepcionado a otros, como el presidente de la Cámara de Comercio de Tarragona, Albert Abelló, que ha calificado de "muy cutre" el proceso de elaboración de la ley que, según dice, se ha hecho "con nocturnidad y alevosía".
Por su parte, en las Tierras del Ebro la veguería ha acogido con buenos ojos, ya que lo ven como una buena manera de mejorar la gestión del territorio. El Delegado del Gobierno en la zona, Lluís Salvadó, ha calificado el día como''histórico'' porque la presentación del nuevo proyecto de ordenación territorial para dividir Cataluña en veguerías ''rompe, después de trescientos años, con una Cataluña que se construía sobre cuatro motores y que arrinconaba las Tierras del Ebro".