PressDigital.- Al continuismo le ha salido un problema estratégico. Aunque a estas alturas ya nadie desconoce que Godall y Soriano, de alguna manera, tendrán que unir sus fuerzas para competir con garantías con Rosell, el problema se llama Joan Oliver.
El todopoderoso Director General, Joan Oliver, es la pieza que falta cuadrar en el encaje de bolillos en el que se puede convertir el continuismo si Ferran Soriano y Alfons Godall unen sus fuerzas.
Y es que Oliver es intocable para Godall y Laporta, pero Soriano no lo tiene tan claro y desconfía del clan soberanista de la Fundació Catalunya Oberta, que forman Oliver, Laporta, Sala Martín y el director de Barça TV, Vicent Sanchis.
Soriano quiere heredar lo mejor del laportismo pero dejar de lado las reivindicaciones de tinte más político y polémico. El último ejemplo a evitar
, las declaraciones del propio Oliver al Sport, donde decía que Cataluña es un país de "cangrejos y cobardes".
La otra cuestión es como hacer encajar a Soriano, un presidenciable a todas luces, y Godall, un hombre de perfil más bajo pero al que Laporta se ha empeñado en colocar en primera línea.