Anatomía de un instante
Fútbol es fútbol
Xavier Prera
14/03/2010
23:24
En su libro sobre el 23-F, Javier Cercás (re)escribe sin miedos ni tabúes lo que ocurrió aquellas horas en las que la entonces débil democracia española pasó su prueba de fuego.
Sin querer entrar en comparaciones, también el Barça pasó una prueba de fuego este fin de semana contra el Valencia. Y el partido también tuvo un instante clave, del que se puede escribir una anatomía. Corría el minuto 42 cuando Albelda se llevó la mano a los isquiotibiales. El 4 valencianista salía de una lesión, pero Emery, sabedor de que al Barça se le ahoga en el centro del campo, apostó por él.
Antes de lesionarse, su comunicación con el banquillo era continua. Todo OK, había dicho poco antes de la media parte. Pero se rompió cuando mejor estaba su equipo, que había conseguido algo tan extraordinario como quitarle al Barcelona la pelota.
Albelda se va mirando al cielo, maldiciendo a su músculo y, seguramente, también a la edad, que no perdona a nadie, tampoco a este tipo duro al que su tesón ha dado una segunda oportunidad en el Valencia. Negando con la cabeza, se adentra en el túnel de vestuario, quizás pensando en el tiempo que estará apartado de los terrenos de juego. No sabía cuán decisiva iba a ser su marcha.
Salió por él Manuel Fernandes, un futbolista al que se le pueden pedir algunas cosas, pero en ningún caso que aguante a su equipo frente al Barça. A partir de ahí, el equipo ayer dirigido por Vilanova salió a placer. Guardiola decidió que, definitivamente y por muy mal que esté Henry, jugar sin 9 es casi como renunciar al gol.
La historia del final es conocida. Messi decidió acabar con el partido a base de genialidades, sin que nada ni nadie le hiciera falta para destrozar a un Valencia en la UVI por las lesiones y las targetas.
Una jornada más y todo sigue igual. Aquí nadie se da por aludido cuando en las ruedas de prensa se pregunta por el Madrid-Barça, pero cada día está más claro que la Liga se decidirá en ese partido. En algún instante quizá merecedor de una anatomía.
PD: Otro instante que merecería quedar en muchas retinas es el segundo gol del Manchester United este fin de semana contra el Fulham. Las individualidades de Messi son geniales, pero también esta jugada colectiva iniciada con un gran pase largo de Fletcher, continuado por un control sutilísimo de Berbatoz, que desborda por banda, llega a línea de fondo, mira y da el pase de la muerte. Ahí está Rooney, para rematar. Precioso.