EL VALOR DE UN PUEBLO
Manuel Fernando González
direccion@pressdigital.es
07/03/2010
21:46
El fin de semana que acaba de irse me ha hecho dirigir la mirada hacia el pueblo iraquí, al que una maldición bíblica castiga sin cesar desde que al hermano tonto de la familia Bush se le ocurriera enviar tanques y aviones en busca de un armamento que nunca existió. Ayer, los descendientes de sumerios, babilonios y asirios, tres de las grandes civilizaciones del mundo, acudieron a las urnas de la esperanza en busca de un futuro para sus hijos, que mueren a centenares por culpa de los que quieren convertir el país en una teocracia a lo iraní y también apoderarse de sus riquezas naturales. Quienes hacen estas cosas merecen el descrédito de la comunidad internacional, que no sabe, ni quiere, ayudar, realmente, a una gente cuyo único error es haber nacido en una tierra llena de petróleo que todos ambicionan y que, por él, matan sin piedad. Vendrá un día en el que los Tribunales Internacionales sienten en el mismo banquillo a los que promovieron una guerra tan atroz y, también, a quienes ahora, en nombre del Islam, la mantienen y alimentan. Todos ellos son los enemigos de Irak, pero también de la humanidad. De momento, nada parece tener sentido, salvo el valor de esta gente, a la que hay que admirar y querer aunque sea desde la lejanía. Y es que a algunos ni se nos olvida, ni se nos va a olvidar nunca, la vergonzosa foto de las Azores, ni a los que en ella aparecían sonrientes y felices de su heroicidad. De aquel sucio barrizal nació el actual mar lodo que sufre ese país lleno de historia. Malditos sean los que lo provocaron y ojalá acaben en la cárcel.