Empezar con Benítez y acabar con Messi
Xavier Prera
21/03/2010
23:29
El tiempo no acompañaba, pero Barcelona llenó los bares para asistir a otra clase magistral de Messi. La verdad, la lluvia a estas alturas ya no engaña. Es de soñadores pensar que una nube de media tabla pueda aguar la fiesta a Barça o Madrid, dos equipos que por vías distintas se presumen prácticamente imbatibles. Los primeros gracias a un pequeño argentino que convierte en oro todo lo que toca, los segundos porque tiran de riñón como nadie cuando las rampas lo hacen necesario.
Y así, entre borrascas poco amenazantes y soles de primavera llegaremos al 9 de abril con todo por decidir. El cielo se cerrará y las espadas estarán en todo lo alto. Madrid será la sede de la primera de las dos finales que se disputarán este año en el Bernabeu, y los locales querrán aprovechar la única en que tomarán parte.
Pero no adelantemos acontecimientos. Hablemos de Messi. La semana pasada, con el primer hat-trick, ya se acabaron los calificativos, según sus compañeros. Tampoco a mi me salen palabras que puedan acercarse a explicar la serie de quiebros, cintas y golpes de cintura que le hacen imparable.
Viéndole, me acuerdo de ese poema de Miguel Hernández que Serrat ha hecho canción, ‘Del ay ay ay por el ay’, una reivindicación del momento, del presente. Messi convierte en ‘os’ de admiración todos los ‘ay’, y vaya si le luce. Ante su demostración de superioridad, me ha venido a la mente aquella frase de Andrés Montes cuando Jordan, con 38 de fiebre, decidió la Final de la NBA con un quiebro imposible y una canasta en el último segundo: ‘Dios ha vuelto a disfrazarse de jugador de baloncesto’.
Éxtasis argentino a parte, lo cierto es que la pelea de gallos entre Barça y Madrid tiene poca gracia porque la capacidad de sorpresa del resto de equipos queda diluida ante una superioridad tan evidente. Por eso casi es más interesante la zona media alta, donde el Mallorca sigue con el milagro de Son Moix ante un Atleti resacoso de gloria europea. También al Sevilla le pasó factura, en su caso, la eliminación, mientras que al Depor le pesó demasiado la baja de Guardado. El otro gran ganador de la jornada es el Valencia, que parece haber conseguido consolidar Mestalla como una plaza difícil.
De Europa, es obligado referirse al United 2-1 Liverpool. Una, por el golazo de Torres. Otra, por el Manchester, que también tira de actores secundarios cuando es necesario –léase Fletcher, Valencia o el coreano Park-. Y la última, para aconsejar a los americanos que mandan en Liverpool que echen a Benítez. Un entrenador como él, que absorbe a los futbolistas y se carga a la mayoría en cuestión de meses, difícilmente podrá revertir una situación complicada. No puede exigir más a futbolistas de perfil bajo y, por tanto, debe irse él, amo y señor de la planificación deportiva. La polémica con Riera ha sido sólo el último ejemplo de su falta de mano izquierda.
Messi es la cura moral perfecta cuando el día empieza con un Benítez que te impide dormir la siesta dominical en paz.