LOS COOPERANTES
Manuel Fernando González
direccion@pressdigital.es
10/03/2010
22:37
La vuelta de Alicia Gámez es una gran noticia. La permanencia en la cárcel islamista de sus dos compañeros es un aviso para todos de que “esta pesadilla” no ha terminado aún y de que merece la pena que la alegría por el regreso de nuestra Alicia no nos haga olvidar que quedan dos familias sumidas en la angustia y que la situación de ambos sigue siendo incierta, razón mas que suficiente para que exijamos al Gobierno del Estado que redoble sus esfuerzos, del tipo que sea, para que Albert y Roque vuelvan a su casa sanos y salvos, tras un calvario tan inmerecido como insospechado. Ayudar a los demás no se merece esta condena, y mucho menos por parte de quienes dicen que hablan en nombre del Dios generoso y creador de todas las cosas. Pero eso es otra cosa sobre la que nos pasaríamos días discutiendo sin llegar a ninguna parte. Lo verdaderamente importante es la seguridad de nuestros conciudadanos, que ahora, con la ausencia de su compañera, se deben sentir contentos por su liberación, pero también con el miedo de quien está en manos de unos iluminados que entienden poco de liberar rehenes si no se atienden sus reivindicaciones que, de momento, parecen incumplibles, especialmente por parte de Mauritania, un país que ya ha dicho públicamente que ellos no ponen en libertad a los presos que demanda Al Quaeda, ni siquiera para salvar vidas humanas. Y en ese laberinto de Creta nos encontramos todavía. ¿Sabrá alguien resolver el problema?