La ruta de la remontada
Xavier Prera
25/04/2010
21:00
Para romper la monotonía, suelo ir cambiando la ruta que me lleva del trabajo a casa. Puede que sea un poco hipocondríaco, pero me va bien ir cambiando. Hoy esta calle, mañana la de más abajo, buscando encontrar algo de diferente que rompa la monotonía.
Sin embargo, desde el pasado jueves no hay nada que varíe mi ruta. Incluso, cuando voy acompañado, insisto en marcar el camino. El motivo, una bandera gigante del Barcelona que me recuerda que el miércoles hay una cita con la historia.
Apareció el jueves a primera hora de la mañana. Bajaba hacia el trabajo cabizbajo, escuchando la radio, y el impacto visual fue enorme. Los colores azulgrana partiendo la enseña, el escudo del Barça en el centro, y cuatro palabras, una por esquina. “Ahir, avui, demà, sempre”.
Yo ya me he dejado convencer, y creo que empiezo a entender a los que creen que el Madrid puede ganar la Liga gracias a las portadas de Marca o a las encuestas de Antena 3 en su web. Me parece precioso dejarse llevar por la imaginación, y ver en sueños un gol de Pedro en el minuto 6. El primero de una noche para perder la cabeza y el corazón.
Como no sabemos si lo que imaginamos va a ocurrir y no tenemos ningún elemento racional que nos haga pensar que así vaya a ser, propongo que hasta el miércoles todo el barcelonismo crea que a las 22.30 horas será el colectivo más feliz de la historia. Hagamos, de aquí al miércoles, que nuestro corazón se imponga al escepticismo. Convenzámonos de que hay motivos para creer, y convenzamos a quien no crea con los miles de argumentos que nos ha dado este equipo.
En estos tiempos de dificultades y convulsiones, qué mejor que el fútbol para abandonar por unas horas el sufrimiento. Qué mejor que el Barça para tener un motivo para sonreír, para conversar, para dejarse llevar, para abrazar, para que nadie pueda variar nuestra ruta azulgrana.
Si después el Inter gana, que nos quiten lo bailao. Hemos disfrutado tanto y hemos ganado tanto, que pase lo que pase, nos sintamos mejor o peor al final del partido, hay que aprovechar el antes y el durante para ejercer de optimistas. Para disfrutar y creer.