Errores y cortoplacismos
FÚTBOL ES FÚTBOL
XAVIER PRERA
28/06/2010
00:59
Una vez más, el fútbol ante el dilema. ¿Seguir con las reglas que le han convertido en el deporte más popular del planeta o renovarse para ganar justicia en detrimento de dinamismo?
Si bien es cierto que el no-gol de Lampard –como también el fuera de juego de Tévez- son imperdonables errores arbitrales, nadie podrá negar que sin el margen de error que el ojo humano y las pulsaciones provocan en los árbitros este deporte perdería buena parte de su gracia y quizá también de su memoria.
Si el gol de Lampard hubiera podido subir al marcador gracias a un video, muy poca gente sabría quien fue Hurst, y mucho menos Tofik Bakharamov. 44 años después de una injusticia histórica, otro error clamoroso de un linier, en este caso el uruguayo Mauricio Espinosa, ponía a la plana Inglaterra de Capello en su sitio antes de tiempo.
Nadie sabrá jamás que hubiera pasado si los ingleses empatan, pero la falta de protestas contundentes al acabar el partido hablan por si solas. Alemania, desplegando un fútbol con poco toque, mucho oficio e inmensa pegada, ha borrado del mapa a los británicos. El ridículo de Capello es otra victoria para el fútbol, denigrado estos días en su fiesta cuatrianual por tanto torpe y conservador como anda suelto.
En otro orden de cosas, la historia mundialista de Alemania y la memoria del asistente azerbaiyano Bakharamov nos dicen a las claras que el fútbol hay que analizarlo huyendo de cortoplacismos. Si las cosas se hacen bien cada uno acaba en su sitio. Alemania podrá ganar o perder con Argentina, pero nadie dudará de su historia.
Esto debería servir para analizar la situación de la selección española. Creo que pocos dudan de que el grupo actual es el mejor de la historia de este país. Se ganó una Eurocopa, y las aspiraciones mundialistas están intactas. No obstante, se analiza cada movimiento del seleccionador como si fuera el último, convirtiendo cada detalle en asunto de Estado.
Quien quiera que España gane este Mundial debe saber, en mi humilde opinión, que no lo ganará o perderá Del Bosque. Serán los jugadores, que están sobre el campo y deben confirmar la teoría de que son mejores que el resto. No debería ser que el entrenador sea culpable de los errores y los jugadores, únicos héroes de una fiesta a la que alguien les ha invitado. Eviten, pues, cortoplacismos, y disfruten de los vientos favorables que modelan la historia sin buscar culpables si un día no sopla a gusto de todos. A todos, entrenador y jugadores, la historia les absolverá. O no.