¿CÓMO GANAR A ALEMANIA?
Fútbol es fútbol
Xavier Prera
05/07/2010
00:27
Viena, 29 de junio de 2008. España escribía en el corazón de Europa y frente a su motor la página más gloriosa de su accidentada historia futbolística. El próximo miércoles, dos años y muy poco después, españoles y alemanes vuelven a juntarse por un puesto en la final del Mundial. ¿Qué hay que hacer para ganar a esta nueva Alemania?
Por mucho que algunos ‘sabios’ se empeñaran al principio del Mundial en asegurar lo contrario, las cosas han cambiado mucho más para Alemania que para España. El mismo estilo colectivo de toque y velocidad rige en España. Los teutones, por su parte, han sufrido una especie de mutación de la mano de un Joachim Low que primero fue monaguillo, luego delantero y finalmente entrenador de éxito. Profeta en su tierra.
Quizá el que mejor representen a ese nuevo fútbol alemán sea Müller, que se perderá el partido por sanción. Del Bosque suele decir que si fuera futbolista querría ser como Busquets. Yo también, aunque también me encantaría parecerme a este mediapunta muniqués. Une una inteligencia táctica envidiable a una técnica aceptable, tiene llegada y mobilidad. Un lujo.
Pero no estará. Uno de los dos talentosos eliminados. El otro es Ozil. El zurdo hijo de emigrantes turcos suele arrancar por la derecha, así que Capdevila tendrá que estar más pendiente que nunca. De sus diagonales y de Schweinsteiger tendrán que estar atentos también los dos medios centros, Busquets y Xabi Alonso, que tendrán ante si el mayor reto del Mundial. Para un partido como este les ha estado preparando Del Bosque a base de minutos.
Ahí radica el mayor peligro alemán, en la sorpresa que pueda generar su segunda línea. Ahora bien, más que de equilibrios tácticos o marcajes individuales –que Del Bosque no hará- se trata de no dejar que el rival se ponga por encima en el marcador. Tanto contra Inglaterra como ante Argentina los de Low se han avanzado en los primeros minutos.
Si España consigue controlar esta buena arrancada, tendrá un punto ganado. A partir de entonces, se trata de que el guión preescrito fluya. Que la selección toque y que, con la posesión a favor, reduzca al mínimo la posibilidad de contragolpes germanos. Defender atacando. Como ya pasó un 29 de junio de no hace tanto.