EL FANTASMA DEL ESTRECHO
Manuel Fernando González
19/08/2010
11:06
Educado en una cultura africanista y, por lo tanto, de resabios colonialistas, el ex Presidente Aznar ha mantenido con el Reino de Marruecos una actitud recelosa y distante, que provocó numerosos desencuentros durante sus ocho años de mandato en la Moncloa. No es que la monarquía alauita sea un angelito coronado, pero ésta es la representante legal de un estado soberano, con el que debemos tener unas relaciones “convenientes”, algo que, para el amigo de Bush, debiera ser una obviedad, pero que desgraciadamente no lo es. Y lo peor es que después de lo de Perejil todavía no ha aprendido nada. Su entrada y salida de Melilla, en un momento de tensión social y política, no es un acto de patriotismo o de valor personal, sino una fantasmada impropia de quien ha tenido en sus manos las responsabilidades de nuestras relaciones internacionales. El ir a la ciudad española y arreglarse el asunto al instante, significa, ni más ni menos, que las autoridades marroquíes sienten por él un desprecio incurable. La falta de respeto que Don José María ha demostrado por el gobierno de su país nos hace comprender que es el peor presidente de la Democracia, incapaz de estar en su sitio y, por lo tanto, con ganas de tutelarnos a todos como si fuéramos una “colla de irresponsables” que, sin su sabiduría popular, andamos perdidos por el estrecho de Gibraltar. ¡Pobre Rajoy, la que le espera, si llega a la Moncloa!
Manuel Fernando González
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