Ansiedad
Xavier Prera
26/09/2010
22:46
Gaizka Mendieta no pasaba por su mejor momento. Era la época del Barça de Van Gaal, en que el futbolista que había triunfado en el Valencia jugaba de carrilero, con toda la banda derecha para él. Era demasiado campo para un jugador que no era lo que había sido. Pero Mendieta, que siempre confiaba en sí mismo, reflexionaba en voz alta sobre su mal momento. "Es tiempo de dar pases fáciles, nada de arriesgar". Buscar confianza, vaya.
Estas declaraciones son perfectamente recuperables en la actualidad. Ni Villa en el Barça ni Cristiano en el Madrid están cumpliendo las expectativas que se habían creado en verano. Su precio les pesa como un muerto, y en cada acción se les ve inquietos, incómodos, ansiosos.
Pero es que el fútbol es, además de un juego de confianza, un deporte de masas y, por tanto, irracional en la mayoría de las ocasiones. Todo el mundo sabe y todo el mundo opina. Un jugador recién llegado al que las cosas no le salen bien tiene el perdón de la grada... hasta que lo tiene. No hay ningún mecanismo perfecto que permita saber cuándo acabará el periodo de gracia y comenzarán los silbidos. Y eso también pesa, a pesar del argumento fácil que esta incertidumbre ya va con la nómina.
Si todo esto fuera poco, en el caso de los dos '7 'se añade que su tarea es hacer goles. El delantero, egoísta por naturaleza -yo también pienso como la Carbonero-, lo tiene más difícil a la hora de jugar fácil, porque muchas de las acciones son decisivas y rapidísimas. Deben tener la cabeza fría para elegir la mejor opción, al menos en los próximos partidos, para deshacerse de este tipo de presión que los atenaza.
A uno los silbidos ya le han llegado, otro las primeras críticas en las conversaciones de bar. En el equipo del portugués las cosas no acaban de ir bien, en el del asturiano sí. Haría bien el ex del Valencia en contagiarse de su compañera manchego y no de Ronaldo. En esto le va pasar a la historia. Estoy convencido de que condiciones tiene.