Depende
Andrés Madrid
08/09/2010
10:20
Como era de esperar, se montó el lío entre partidarios y detractores de la opinión de Stephen Hawking sobre la innecesaria participación de dios en la creación del universo.
Mi condición de incrédulo, me permite observar el debate con cierto asombro, el mismo que sentí al contemplar en Jerusalén como los custodios de los santos lugares se pasan el tiempo arreándose con sus respectivas divinidades.
Los griegos y los franciscanos mantienen un debate permanente sobre quien barre el espacio del Santo Sepulcro, y el escalón que ejerce de frontera entre el territorio de unos y otros ha producido varios encontronazos que, algunas veces, se saldaron con heridos.
A su vez, griegos y armenios se disputan qué patriarca ha de salir primero en la procesión y son necesarias constantes negociaciones para no acabar a cristazo limpio.
La Cúpula de la Roca esconde el lugar desde el cual Mahoma subió al cielo y para los judíos ese espacio debiera ser donde se reconstruya el Templo que fue destruido en varias ocasiones.
Podría seguir enumerando rivalidades de quienes intentan en aquella ciudad poner su dios por encima de otras deidades, lo que ha convertido el espacio en un lugar donde, si se mueve una piedra, se desata un tumulto.
¿A qué dios se refería Hawking en su tesis? Pues, depende.
De ser creyente, me traería sin cuidado la afirmación del científico. Dios, sin apellidos, puede que no hubiera participado en lo del universo, pero no tendría ninguna duda que participó en conseguir que un hombre con el cuerpo deshecho por la enfermedad fuera un genio que sorprende al mundo con su sabiduría.