La aportación electoral de Corbacho
Francisco Moreno
03/09/2010
18:45
Según el líder convergente la presencia de Corbacho en las listas socialistas debilita a Montilla. No deja de ser enternecedor que el líder de la oposición y favorito en las próximas elecciones se preocupe por los resultados del actual presidente de la Generalitat. ¿Tiene razón Artur Mas? El debate se centra en si Corbacho, que ha ganado ampliamente las elecciones en la segunda población de Catalunya en número de habitantes, es un activo para movilizar una parte del electorado socialista o, por el contrario, su paso por el Ministerio de Trabajo la ha alejado de unas bases sociales especialmente afectadas por el paro. No sé si la presencia de Corbacho servirá o no para movilizar un electorado tradicionalmente alejado de la política autonómica y que además de estar afectado por la crisis no está especialmente identificado con las políticas del tripartito en temas identitarios. Pero lo que es evidente es que las políticas del Ministerio de Trabajo han tenido un marcado carácter social y que la crisis económica no tiene nada que ver con las políticas de este ministerio. Por otro lado, Corbacho se manifestó expresamente en contra de la congelación de las pensiones y, a pesar de la huelga general, mantiene una buena relación con los sindicatos. A falta de confirmar el número dos de la lista del PSC por Barcelona, los socialistas mantienen las alianzas internas que han gobernado el partido desde su fundación. Los inmigrantes integrados como Montilla y el propio Corbacho y la burguesía progresista catalana y catalanista representada por Maragall, Castells, Nadal, Mascarell, etc. La alianza ha dado sus frutos en el país, ha servido, y mucho, para mantener la unidad civil y ha tenido un indudable éxito político. ¿Está agotado el modelo? No lo sé, pero algunos echamos de menos una mayor visualización de aquellos catalanes de segunda, tercera o cuarta generación que piensan que la identidad catalana de hoy no debe basarse en considerar como propias sólo las aportaciones culturales y lingüísticas consideradas autóctonas, sino también las que se expresan en la realidad social actual. Se trata de fusionar y no de absorber. Se trata de aceptar el fruto del injerto. Y hacerlo sin complejos y sin subordinación. En caso contrario las contradicciones son difícilmente sostenibles.