Demérito valencianista
Xavier Prera
17/10/2010
19:50
Nunca me han gustado los análisis fáciles, creo que dejan muchos cabos sueltos. Un ejemplo. Es una opinión extendida entre el barcelonismo que las últimas ligas ganadas por el Madrid, en el ocaso de la era Rijkaard, las perdió el Barça. En parte sí, pero si el Madrid no hubiera cuajado unas grandísimas segundas vueltas, ya se pueden tirar ligas que las acabas ganando.
Es por ello que el sábado, cuando escuchaba los comentarios de la gente que me rodeaba, no pude evitar sentir una sensación parecida a aquellas derrotas que, entre tanta victoria, parecen ya muy lejanas. '¡Oh, Xavi!', gritaba el público que en la primera parte se cagaba en él, Messi y quien hiciera falta.
¿Por qué cambió el partido al descanso? Incluso creo que el resumen de Guardiola, un as a la hora de esquivar a los medios, se queda corto. "Les pedí que se pasaran un poco la pelotita", se limitó a decir. El Barça mejoró en la segunda parte, pero creo que la victoria, esta remontada 'marca de la casa' para algunos, fue en buena medida demérito del Valencia.
Los de Emery salieron en la primera parte perfectos. Albelda protegía la línea defensiva mientras la línea de tres formada por Banega, Pablo y Mathieu mordía las salidas de balón. El quinto hombre, Manuel Fernandes, iba a caballo entre la ayuda a Albelda y el marcaje individual a Xavi. Juntos, y ayudados por una defensa que acortaba el campo dando pasos adelante cuando el Barça atacaba, lograron desactivar la sala de operaciones de los de Guardiola.
0-1, descanso y rumor de fondo en el Camp Nou. Y, sin quitar méritos al Barça, un golpe de suerte. Combinación entre Xavi e Iniesta y empate. Lo que sólo habría podido ser sólo el síntoma de que el Valencia no estaba tan bien plantado como en la primera parte fue el empate, y facilitó mucho las cosas a los de casa.
Síntoma de que el Valencia ya no tenía las líneas tan juntas, que Fernandes había vuelto a ser el tipo anárquico que es y que, en definitiva, el equipo había pasado a ser largo, muy largo, y se había creado un hueco entre la espalda de Albelda y los centrales que el Barça tenía que ser capaz de aprovechar. Fue entonces cuando Iniesta y Xavi comenzaron a funcionar, y cuando Messi aterrizó de su mundo particular para, muy tímidamente, dejarse ver.
El segundo gol es tan buena prueba como el primero de la bajada de intensidad del Valencia. Messi abre a la banda y Xavi centra cómodamente y sin apenas resistencia para un Puyol que, con violencia exquisita, sentencia al hasta entonces líder.
Para el Valencia hay una buena noticia y una mala. Empecemos por la buena. Tienen un entrenador que no se 'caga' en las grandes ocasiones. Supo desactivar al Barça sin renunciar a la posesión. La mala, que por cansancio o falta de actitud, en la segunda parte hubo jugadores que se dejaron las órdenes en el vestuario. Queriendo señalar a alguien, Fernandes es un jugador con clase para dar y vender, pero para quien 90 minutos de disciplina son, quizás, demasiado.