No pensaba yo que sin llevar aún cien días de gobierno, este Govern, que debía ser el de los mejores, que finalmente fue sencillamente el de los disponibles, y que ahora parece el gobierno de los líos (a semejanza del hotel aquel de los hermanos Marx), daría tanto juego, tanto como para poder comparar los momentos más hilarantes de los tan y tan criticados tripartitos. Empezaron con la supresión de los 80 km/h, compromiso electoral que terminó siendo una velocidad-variable-en-función-de-las-circunstancias-climatológicas y creó las primeras tensiones entre Puig y Recoder. Continuaron con episodios como el del caos de cercanías en el que, contra lo que se nos había dicho repetidamente años atrás, ahora el Govern no tenía ninguna responsabilidad, simplemente silbaba y miraba hacia otro lado. Después vinieron hechos tan jugosos y llenos de suspense como el de aquel cargo (Secretario de Seguridad) que, tras semanas de incertidumbre, dejó de ser necesario cuando la persona llamada a ocuparlo (Xavier Crespo) declinó la oferta, en otra nueva exhibición de coherencia del Sr. Felip Puig. Y tenemos todavía reciente el caso de la vicepresidenta que en su propio blog personal afirmaba en primera persona tener una titulación que, mira por donde, resulta que no tenía, y que figuraba en todas partes desde hace muchos años por un error que ella, pobrecita, sin embargo, resulta que no pudo detectar (parece que en eso nadie la ayudó).
Pero seguramente la guinda del pastel la ha puesto la serie de afirmaciones, desmentidos, si-pero-nos o pese-a-qués que hemos leído y oído los últimos días en relación con la supresión (o modificación, o nada) del Impuesto de Sucesiones. Gordó (que parece que manda más que los que figura que mandan) dice que sí pero no del todo, Pelegrí dice que todo, y finalmente (hasta el momento que escribo esto, mañana ya se verá) el Presidente Mas dice que sí pero que no ahora ni de golpe. Ahí es nada, como estamos de divertidos.
Pero cuidado, que no nos embauquen, que decía aquel. No dejan de ser anécdotas. Anécdotas que confirman que de mejores nada de nada, anécdotas que demuestran que dos pueden protagonizar peleas tanto o más interesantes que las de tres, anécdotas que, en fin, ponen de manifiesto que el humo, como humo que es, se desvanece pronto, y que nadie tiene la varita mágica que cambia las situaciones ciento ochenta grados de un día para otro, a pesar de que nos lo quisieron vender así.
Estas anécdotas no deberían hacer olvidar la verdadera cara del Govern: el mismo Govern que pretende recortar los gastos corrientes en los centros educativos (de forma que quizá ni siquiera podrán pagar la factura de la electricidad) el mismo Govern que al amparo de la mala situación económica mete la tijera aquí y allá, congelando la digitalización de las aulas, reduciendo las ayudas a la semana blanca -así además tiene excusa para cargarse-la-, eliminando las operaciones por la tarde, ofreciendo ciertos de servicios sanitarios en varios centros o retrasando el desarrollo de la ley de dependencia, cosas todas ellas que no estaban en su programa electoral, ahora quiere a toda costa eliminar un impuesto que sólo paga, cuando recibe una herencia, el seis por ciento más rico de la población, alegando que era un compromiso electoral. Este es el Govern que tenemos.
Nos encontramos a menos de dos meses de las elecciones municipales. La situación económica es la que es, aquí y en cualquier lugar. Desde los ayuntamientos hará falta apretarse el cinturón, y eso quiere decir priorizar unos gastos en detrimento de otros, pero se puede hacer de muchas maneras, muy diferentes, pese a lo que digan aquellos que predican que no hay derechas ni izquierdas (pero que siempre son de derechas), no es lo mismo quien gobierne. Si quienes deben hacerlo son del mismo color político que el gobierno de Catalunya, ya podemos imaginar por donde irá el tema: recorte de gasto social acompañado de recorte de ingresos tributarios (a ellos siempre les parece que pagan mucho).
Tengámoslo presente, no sea que, distraídos con sus líos, nos pasara por alto lo más importante.