El mismo día que el Govern, por boca de su portavoz, vinculaba muchas protestas sanitarias a "conflictos laborales", infravalorando así la afectación a los usuarios y la pérdida de calidad asistencial, los sindicatos del Hospital de Bellvitge han denunciado que debido al tijeretazo se está incumpliendo el Código Ictus, que debería permitir minimizar el tiempo que pasa desde que se detecta algún paciente con afectaciones cerebrales graves hasta que se le atiende.
Hasta antes del recorte sanitario había, en Barcelona, seis hospitales que podían activar el llamado Código Ictus. Ahora sólo hay dos, que se alternan en el tiempo. En Bellvitge, el sindicato CGT asegura que no es extraño ver casos en que el tiempo que pasa desde que se detecta el caso hasta que se interviene al paciente sobrepasa las 25 horas.
"Están jugando con la vida de las personas", asegura Manel de los Riscos, delegado en Bellvitge, respondiendo a voces como las de Homs o Boi Ruiz, que hace sólo unos días también aseguraba en Catalunya Ràdio que ninguna persona había sido desatendida este verano.
Lo cierto es que, cuando se activa el Código ICTUS, se envía a los pacientes al hospital más cercano, donde no se le puede atender porque no hay medios. De aquí se deriva a uno de los dos hospitales que atienden este tipo de urgencias. En el caso de Bellvitge, sin embargo, sólo hay un quirófano nocturno para atender todas las emergencias, con lo que el tiempo de espera puede aumentar.
Fuentes de la Conselleria de Salud catalana han señalado a este diario que el Hospital de Bellvitge no ha visto afectada su actividad en el tratamiento de los Ictus y que este funciona como siempre.
El Código Ictus
El Código Ictus es un mecanismo asistencial de urgencias que instauró en 2006 la consejera de Salud, Marina Geli. En sólo tres años se llegó a atender, en 2009, a casi 500 personas, reduciendo la mortalidad durante los primeros siete días del 8,7% al 6,8% y la mortalidad intrahospitalaria del 13,7% al 9,1% .
La Fase II del HUB, ¿para Renting?
Por otra parte, CGT también denuncia sus temores respecto a la construcción de la Fase II del Hospital de Bellvitge, que no se detiene a pesar de la crisis. El objetivo es trasladar los quirófanos y las camas en este segundo edificio una vez esté terminado, pero temen que se haga a través de un Renting a la sanidad privada.