Ahora comienza lo difícil. Si este país, que vivió una guerra civil con un millón de muertos a sus espaldas, no ha sido capaz de cicatrizar las heridas que produjo 75 años después, ¿cómo vamos a poder hilvanar esta paz que piden los terroristas cuando las familias de las víctimas ni perdonan ni olvidan? Será un proceso doloroso y complicado, que seguramente necesitará de todos para poder alcanzar un punto de acuerdo mínimo que nos permita finiquitar uno de los periodos más tenebrosos de nuestra historia común. Ojalá sepamos hacerlo, pero que nadie se engañe, esto no es Irlanda, y nosotros como pueblo somos absolutamente imprevisibles y eso, a veces, puede resultar un obstáculo absolutamente insalvable. Habrá que ayudar y mucho al Presidente que salga de las urnas el próximo 20 de Noviembre, sea cual sea su color político, y él y su partido también han de dejarse apoyar por las demás fuerzas políticas. Juntos, gobierno y oposición lo harán mucho mejor que si cada cual va por su lado. Y aunque parezca que no es así, internacionalmente nos han dejado solos, algunos esperando que nos equivoquemos, otros que lo consigamos como en la Transición. Es la hora en que la inteligencia y el valor han de imponerse a muchos otros valores que para situaciones como estas han de ocupar un muy paciente segundo lugar por mucho que cueste admitirlo. Tengamos fe en nosotros mismos, lo conseguiremos.