Esta semana quería hablar de un tema que tiene que ver con la educación que con la política, o quizás no. Se trata del famoso tópico de la necesidad de estimular la cultura del esfuerzo en la escuela. Cada vez que se habla de las carencias del sistema educativo o de cómo vemos las nuevas generaciones aparece de forma invariable el comentario que los jóvenes de hoy en día no se educan en la cultura del esfuerzo y hay que estimularla. Pero, realmente ¿es tan necesaria la cultura del esfuerzo?
En abstracto es evidente que no. Yo siempre he huido de este tópico de que hay que formar personas abnegadas con capacidades etéreas. Hay que tener capacidad de esforzarse cuando es necesario y no tengo claro si esto se puede educar de una manera tan sencilla. Forzar a los alumnos a "apretar" más y más para aprender este valor no tengo claro que sea una buena propuesta. Proponer a alguien que se esfuerce más sólo por el hecho de educarlo en esta capacidad puede ser simplemente una manera de quemarlo. Hay que educar en la capacidad de ser consciente de tus propias limitaciones, de tus capacidades y de saber lo que quieres conseguir. Fruto de ello tendrás que ver todo lo que necesitas para tener una vida coherente con estos objetivos y el esfuerzo será un elemento más o menos necesario para conseguirlo.
Permitidme que ponga un símil deportivo. Creo que es bueno estimular la buena forma física. Pero no en sí misma. Una buena forma física es sinónimo de buena salud, una buena forma física te da seguridad, una buena forma física te permite hacer muchas más actividades. Por lo tanto hay que educar que para poder hacer todo esto hay que cuidarse. Al igual que hay que explicar que para conseguir nuestros retos podemos necesitar un esfuerzo, a veces muy grande. Al igual que necesitaremos constancia, empatía, seguridad en nosotros mismos, una buena socialización... Y además no todo el mundo necesitará la misma capacidad de esfuerzo para salir adelante. Seguro que la cultura del esfuerzo tiene aspectos positivos, pero como muchas otras cosas. El esfuerzo, en sí, me recuerda el mito cristiano de la penitencia, hemos venido a este mundo a sufrir. Si no sufrimos, si no nos esforzamos... las cosas no se pueden valorar. Seguro que se puede fomentar la cultura del esfuerzo, pero no tengo claro cómo se hace para conseguirlo.