En el Palau de la Generalitat pasan cosas sorprendentes. Un día cualquiera, como el martes pasado, le preguntas al portavoz del Govern por los cargos que acumula Josep Prat en el ICS y en la vida privada, y te contesta que todo es legal, muy legal, y al día siguiente, como llevado por un impulso irrefrenable, el interesado dimite de ellos sin más, seguramente porque acaba de enterarse que hay una denuncia contra él de un tal Señor Vidal, de la CUP, ante la Fiscalía de la Audiencia Nacional. A lo mejor, nuestro fallo fue no preguntarle a Homs si le parecía ético lo que estaba pasando con el cerebro de los recortes sanitarios. Entonces, quizás la respuesta hubiera sido otra. Lo cierto es que al día siguiente algo se ha conseguido, como es que el Señor Prat se haya apartado de USP Hospitales, uno de los principales conglomerados privados de la sanidad, e INNOVA, una empresa pública que tiene una deuda de doscientos millones de euros y que ha recibido además 47 millones de un crédito del Servei Català de Salut, que el propio interesado ha dirigido desde 1998 hasta el año 2003. ¿Que cuántas cosas harían nuestros hospitales con esas cantidades invertidas en Innova? Pues, seguramente, bastantes. Pero claro, no todos somos como el Ciudadano Prat, ni siquiera llegamos al grado de incompetencia del Conseller Ruiz. Así que, cualquier pequeño avance hacia el objetivo común de lograr una mejor sanidad pública siempre es bienvenido, aunque sea una simple dimisión, dolorosamente sacada con fórceps. Aquí, en Catalunya, en esto de la Salud, si uno no se conforma… es porque no quiere.
Manuel Fernando González
Director y Editor
www.pressdigital.es
www.catalunyapress.cat