COMO HEMOS CAMBIADO
ANDRÉS MADRID
28/06/2012
12:37
Oigo por la ventana la voz de Sole, Presuntos Implicados, y me quedo cavilando con el título de la canción que es una verdad como la copa de un pino.
En mis años mozos, casi olvidados, se hizo famoso un lema que apelaba a la solidaridad tan pronto nos acercábamos a las calendas navideñas: “Siente un pobre a su mesa”.
Ahora ya no hay campaña que invite a llevarse a casa a un menesteroso; a golpe de decreto, cada español sienta, diariamente, a su mesa a un director general, un consejero de caja de ahorros, un asesor, un sindicalista, un diputado o la plantilla completa de una televisión de esas que llaman públicas.
Nuestra mesa está rodeada de devoradores de impuestos que se ponen morados mientas se van agotando nuestras reservas.
Cada viernes, espero la aniñada presencia de la Vicepresidenta anunciando algún puñetero recorte que no afecte a los cotizantes y que reduzca, de verdad, el voraz apetito de un aparato estatal insostenible.
A lo peor me muero con las ganas pues, tan pronto asoma la patita alguna sugerencia, como reducir el número de parlamentarios en los dieciocho parlamentos que hizo la presidenta de Madrid, todos, los suyos y los otros, miran para otro lado, se ponen de perfil y silban bonitas melodías como la que acabo de escuchar por la ventana.
Mientras, los españoles, uno a uno, nos vamos encaminando a los comedores de Cáritas que son los únicos que siguen sentando un pobre a su mesa.