CARMEN P. FLORES
Anda el Gobierno rancaneando cuatrocientos euros a los que menos tienen, con la excusa de que “eso” no está legislado en ninguna parte. Es el salario de los pobres que salva la vida a mucha gente, que “maldita la gracia” que le hace, tener que ir a buscarlos para poder comer. Y entre el club de los que nada tienen y el muy exclusivo de Bilderberg hay un largo trecho que nos sitúa todos en este cochino mundo.
Dicen, que a los 130 que se reúnen cada año, en hoteles de superlujo, rodeados de una seguridad carísima, para hablar de nuestro futuro, que no les falta de nada. A mi me parece que si: Les falta vergüenza. Una palabra que ha dejado de existir en el diccionario de esta gente, que , de tanto acumular riqueza, no se dan cuenta que la suya es una existencia con fecha de caducidad, eso si, a veces más larga, que la de los colegas que se van a Caritas a pedir ayuda para salir adelante, pero inevitable muy a pesar suyo.
Ayer, todos recordábamos la “putada” de las surprime que fabricaron los bancos y los financieros para arruinar el mercado. Los mismos que ahora nos dicen que somos unos derrochadores y que a ellos hay que soltarles dinero porque sino “esto” se va al garete. Y la gente, se los mira a todos, ya casi, con odio y de momento, calla y sufre. Bien hará, pues, este mal gobierno en buscar los 400 que le hacen falta a las familias y dejarse de leyes y decretos, porque si no lo hace, en lugar de aparecer en la portada de Dier Spiegel por el asalto a Mercadona, que tiene por propietario al que hace unos meses nos quería dar lecciones a los españoles sobre productividad y ahora se esconde detrás de unos abogados, saldremos en grandes titulares por hechos mucho más graves.
¿Entraban en los planes de los que fueron Bilderberg, Señora Sáenz de Santamaría, Vd. que estuvo allí, estas cosas?.
¿Expuso Vd a sus compañeros de cita las condiciones en las que subsisten todas estas familias de compatriotas y les advirtió en que puede acabar este desastre?. Tengo la extraña sensación de que no, y sin embargo, no sé por qué tengo también la impresión que una persona a la que Vd. y su jefe Rajoy conocían mucho por los buenos consejos que les ha dado en sus respectivas carreras políticas, el Doctor Francisco Villar, sí que lo hubiera hecho. Un hombre que sabe morir con tanta dignidad tenía el valor necesario para hacerlo.Por eso se le echan tanto de menos en la casa popular y hasta en la Moncloa.