Un Presidente cobarde y ruin
CARMEN P. FLORES
05/08/2012
12:03
¿Habrá rescate después del verano?. ¿Tocará el gobierno las pensiones?. A una, que acaba de observar como Dolores de Cospedal sigue siendo la versión femenina del Alfonso Guerra del PSOE, le parece que sí. Veo a Rajoy bastante perdido, sacándose de encima una plaga de pulgas, como si un presidente de gobierno con mayoría absoluta, no tuviera otra obligación que “hacer lo que se pueda”. Por eso, ahora nos sale con aquello de que “él nunca prometió que haría milagros”, que viene a ser como reconocer que “nos está haciendo un favor trabajando cada día en la Moncloa”. Ni a Aznar se le hubiera ocurrido semejante frase “cobarde y ruin”. Cobarde, porque demuestra falta de temple ante la adversidad muy alarmante. Y ruin, porque viene decirle a Europa que los españoles están así porque se lo han buscado, algo, que es manifiestamente incierto, porque la burbuja no se la ha inventado la gente y la crisis financiera y bancaria menos. Es como si quisiera, una vez más, quedar bien con la Señora Merkel, mientras medio continente la maldice, porque sus recetas de la abuela solo sirven para llenar de sabrosos platos la mesa alemana, mientras la de españoles, italianos, griegos, portugueses y hasta es posible, que pronto la de los franceses, está cada vez más vacía. Es que teniendo un Banco central que te presta el dinero al uno por ciento, mientras que a los que los están pasando mal, se lo deja al siete, es muy fácil dar consejos sobre competitividad y ajustes imprescindibles. Lo malo, será, cuando a los que nada tienen que perder se les ocurra pagar sus deudas en pesetas, liras o dracmas, que es como decir: Me declaro en quiebra. Quizá entonces, a la cancillera se le tuerza el gesto y la economía vuelva hacia aquel lugar del que nunca debió salir, o sea: de la casa de cada uno. Entonces ¿Qué dirá nuestro angustiado presidente? ¿Qué no debemos hacerle ese feo a los pobres alemanes?. O tal vez dedicarse al muy ecologista oficio de limpiar de mercurio la Ría de Pontevedra que contaminaron los gobiernos del General Franco con una pestilente celulosa.