EL CANDIDATO LAPORTA
MANUEL FERNANDO GONZÁLEZ
direccion@pressdigital.es
19/02/2010
20:38
Miren, que quieren que les diga, yo soy de los que quiero que Laporta se presente a las próximas elecciones al Parlament de Catalunya, aunque a la sociedad civil acomodada y económicamente solvente les parezca mal. También soy de los que me he alegrado de que un socio haya obligado al presidente del Barça y a alguno de sus directivos a avalar el déficit del 2003. El que las hace, que las pague. ¿Oído Millet y Montul? Si queremos que todo sea “clar i catalá”, hemos de aceptar que también en nuestro país tenemos a alguien que quiere seguir la senda de los Gil i Gil o la del Ruiz Mateos de los peores tiempos, no el actual, vuelto de nuevo a su profesión de empresario. Y ese es Joan Laporta, con o sin el singular Carretero para que le cante aquello de “porque no engraso los ejes, me llaman abandonao”, con o sin López Tena, que dé fé notarial de sus grandezas deportivas y patrióticas, y en fin, con o sin apoyo de las familias bien de siempre, que se la quieren jugar electoralmente a una sola carta, para no dispersar los votos de sus miembros más jóvenes, que no saben bien lo que quieren. Y si todo está tan claro: ¿A qué se debe tanto interés mediático y socialmente convergente para que este imprevisible candidato no dé un paso adelante en sus aspiraciones políticas? Seguramente, porque en este escenario que se adivina, y que cada vez está mas cerca, se percibe un cierto miedo a que el país esté pasando página y que muchos ciudadanos o se quedan en su casa o vayan a votar opciones que le suban la adrenalina, porque independientemente de lo que les haya parecido el Tripartito, los veintitrés años de pujolismo son un mal ejemplo a seguir para los que buscan la renovación total y el aire fresco de los Pirineos. Demasiada naftalina mezclada con los aromas del sidol que desprenden los relucientes pomos del armario del poder, como para que las nuevas generaciones se sientan cómodas en su interior. Es ley de vida pues que Laporta anuncie, de una vez, su esperada y polémica candidatura.